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Genómicas del cáncer: el camino en adelante

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Mar, 08/10/2013 - 16:32 -- Genetaq

Siete investigadores nos desvelan en la revista cell las últimas tendencias en las investigaciones contra el cáncer.

Peter J. Campbell nos destaca la extraordinaria variabilidad que presenta el cáncer y cómo la secuenciación ha permitido desenmascarar parte de esta variabilidad. En esta diferencia está implicada la heterogeneidad de los genomas del cáncer. Las mutaciones son las que dictan el comportamiento celular y la ruta oncológica. El genoma del cáncer controla la histología, metástasis, respuesta a tratamiento o resistencia a drogas, pero su análisis requiere tamaños muestrales mayores de los completados hasta la fecha.

Por otro lado, Janet D. Wowley nos cuenta como el proyecto de secuenciación del genoma del cáncer ha revelado un número de genes recurrentemente mutados no conocidos hasta la fecha. Estos hechos han aumentado el número de dianas terapéuticas potenciales y ha mejorado el conocimiento en el proceso biológico celular que contribuye a la transformación malignizante. Por otro lado, se ha descubierto la implicación de otros sistemas al cáncer, tales como las modificaciones del ADN debido a la conversión de metilC en 5-hidroxi-metilC y modificaciones de colas de histonas, además del impacto de los ARNs no codificantes. Destaca que es vital la creación de bases de datos de modificaciones de histonas y reguladores de ARN de la expresión génica.

Los investigadores Bert Vogelstein y K. Kinzler nos aclaran que solo hay 150 genes y 12 vías responsables de todas las formas comunes de cáncer humano. El problema a tratar es que hay múltiples formas por la cual el cáncer desarrolla resistencia a dianas terapéuticas. El estudio molecular y de imagen puede ayudar a la aplicación de una intervención temprana, antes de llegar a su estado final; ésto, combinado con terapias preventivas, pueden reducir la mortalidad en un 75%.

Lynda Chin continúa explicándonos como el atlas del genoma del cáncer (TCGA, por sus siglas en inglés) ha permitido la creación de una referencia genómica completa y de alta calidad que mejora la identificación de dianas terapéuticas y diagnósticas, y también conduce a descubrimientos fundamentales en la genética del cáncer y biología del genoma. Se necesita ampliar el conocimiento más allá de las mutaciones somáticas. El siguiente paso será poner los genomas del cáncer en el apropiado contexto clínico (correlación genotipo fenotipo).

Siddhartha Mukherjee nos pone como ejemplo el caso de la leucemia mieloide aguda (AML) para destacarnos la complejidad del tema. La mayoría de los genes mutados en AML no son oncogenes o genes supresores de tumores tradicionales. Se han descrito mutaciones puntuales en la metiltransferasa DNMT3a, un gen que regula la metilación del ADN. También hay genes que controlan el metabolismo, el splicing del ARN, el desarrollo mieloide y función inmune. Por esto, el desciframiento del genoma del cáncer marca un mero comienzo en nuestro intento de entender el cáncer.

Finalmente, Jun Wang nos cuenta que es esencial saber si diferentes tipos de cáncer tienen similares alteraciones genómicas, pero no hay suficientes muestras para entender ni siquiera un tipo único de cáncer. Se debe muestrear tanto las diferencias genéticas como los factores ambientales (exposición a cancerígenos, bacterias patogénicas, virus, estilo de vida, salud mental...). Se prevé un millón de genomas de cáncer personalizados, la esperanza es la integración de los datos a gran escala, datos multidimensionales para atender a cada paciente o analizar su riesgo personal, para el diagnóstico eficiente, pronóstico y tratamiento.

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